Mistyca
En la noche que negro
su manto lo envuelve todo,
vino la musa y por la ventana
entró en la alcoba del poeta.
Rostro blanco de luna,
cubierta por fino velo de seda,
el poeta se dejó llevar
por ese ángel sin alas.
Desnudose toda ante el poeta,
que cayo en la tentación de tenerla
y aquella noche se fundieron
piel contra piel al desnudo.
Aturdido se despertó,
la musa era inspiración,
que iluminaba los versos
que salían de su pluma.
El poeta y la musa
eran alma y cuerpo
una sola pieza
fundición de buen molde.
Solo el poeta sabe
de aquella mistyca noche
y de esa magia latente
que a los dos, envolvió eternamente.
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